El yoga acompaña mi vida desde los 34 años. Fui tomando clases y formándome para comenzar el camino de facilitadora a mediados de 2004. La verdad es que uno nunca termina de aprender; soy curiosa y me interesa escuchar las muchas miradas sobre este tema tan apasionante, mientras voy haciendo mi propia experiencia y síntesis.
Muchos maestros pasaron durante estos años y les estoy muy agradecida. Atesoro cada una de sus enseñanzas y trato de transmitirlas para que muchos más las conozcan.
Hoy, con 60 años, realmente me siento una privilegiada por hacer lo que tanto me gusta. La vida me regaló un don y trato de honrarlo, no solo cada vez que cruzo el umbral del salón para dar la clase, sino en cada paso que doy por el camino que me toca transitar. A veces sale bien, a veces no, pero el corazón está siempre allí.
Finalmente, quiero hacer una mención especial para todas las personas que pasaron por mi espacio: siempre amorosas, respetuosas y con ansias de explorar las profundidades de sus corazones. No tengo más que palabras de agradecimiento. Como bien lo expresa Richard Freeman: "Ofrecer nuestra gratitud ante los demás nos recuerda que la mejor forma de definir el yoga es como un medio para experimentar la esencia del amor a través del vínculo".
A.M.A.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu comentario es valioso, gracias!