Esta mañana, bien temprano
descubrí una calandria haciendo equilibrio.
Sí, una asana del yoga perfectamente ejecutada sobre el árbol de laurel.
Se mecía con la brisa
observando todo a su alrededor
sin perder su conexión con la tierra.
Estuvo allí varios gloriosos minutos para mi deleite y aprendizaje:
equilibrio es experiencia que
se manifiesta en la actividad y la acción
que provienen de la quietud interior:
paradoja!
A. M. A.
Fotografía: J. Simón Tagtachian (de la Reserva Costanera Sur)
sábado, 28 de marzo de 2020
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
-
Amanece y detrás de los árboles asoma la luz, podrás pensar que es la luz primordial, sí pero no, paradoja. La única y primera luz habita e...
-
El yoga acompaña mi vida desde los 34 años. Fui tomando clases y formándome para comenzar el camino de facilitadora a mediados de 2004. La ...
