La Naturaleza es una gran maestra. No deja de sorprenderme. El libro de la Vida en el jardín de casa...
Este cactus buscando la luz del sol se fue adaptando inclinándose hacia
un costado. A veces, durante alguna tormenta fuerte creo que lo voy a
encontrar tirado en el suelo pero no, ahí está siempre de pié.
Hace
unos pocos años comenzó a dar otros "brazos" compensando así su peso y
continuando con su proceso de crecimiento y a pesar de que no es su
lugar ideal (proviene de la prov. de Entre Ríos) ya floreció dos veces y
en este momento embellece el jardín con cuatro pimpollos...
A.M.A.
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