Escondida en el jardín de mi hogar,
en un lugar en el que no
puede crecer y expandirse como quisiera,
esperando pacientemente que le
arme una red para que pueda acomodarse mejor...
Y sin embargo todos los
años nos regala sus flores, su color, su alegría.
Y además es la primera
que recibe a mis alumnos de yoga cuando ingresan...
Bella, bella Santa
Rita!
A. M. A.
sábado, 11 de noviembre de 2017
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