La respiración esconde un gran regalo. Si la observamos atentamente una y otra vez, nos hacemos presentes al
instante, al ahora. Y mientras tanto vamos entrenando la mente en el
arte de la concentración. Seguramente la distracción aparezca...vuelve a
intentarlo. Perseverar es la respuesta.
A. M. A.
sábado, 8 de julio de 2017
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