La semilla se dejó llevar por el viento
que la depositó en una grieta,
adormecida permaneció escondida dentro del surco
hasta que el silencio y la quietud hicieron de las suyas
creando las condiciones para que germinara.
Su hondura le susurró ser puente...y floreció.
A. M. A.
viernes, 9 de noviembre de 2018
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