Las mañanas en el pequeño-gran jardín tienen una energía muy particular;
invitan al silencio que nace del asombro ante lo que se contempla.
Un silencio que deviene en certeza de integración y unidad en la diversidad.
Una invitación que anima, sin imponerse más que a través de la dulzura, a comenzar el día con otra pespectiva...
A. M. A.
domingo, 16 de febrero de 2020
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