Recuerdo que cuando éramos pequeñas con mi hermana
y mis padres nos recostábamos a la noche en el jardín del frente de la
casa (que todavía no tenía ni necesitaba rejas) a mirar el cielo
nocturno: la luna, alguna estrella fugaz, los satélites, las nubes
dibujando formas y las cientos de miles de estrellas...era un placer
esos momentos de observación en familia.
Hoy sigo disfrutando y asombrándome al contemplar el cielo diurno y nocturno y puedo sentir la belleza y el misterio
de la Naturaleza: la luna o el sol en todo su esplendor, una tormenta
eléctrica inundando el cielo, bandadas de pájaros recorriéndolo...
Quizá te contagies y hoy salgas a la naturaleza a experimentarla por vos mismo!
A. M. A.
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