Pinceladas perfectas
sobre el lienzo matutino.
Vuelvo a casa.
A.M.A.
"Mirar, admirar
Hojas verdes,
hojas nacientes
Entre la luz solar." Matsuo Basho
Imponentes
testigos del tiempo,
las montañas...
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Asombro,
a cada paso,
en cada respiración,
en cada recodo del camino.
Tras los velos surge la conciencia de la maravilla:
Todo está interconectado.
Todo es sagrado cuando permanezco en el asombro.
A.M.A.
Cinco de la mañana. Me despierta Cata, la gata, entrando al dormitorio y maullando de una manera especial. Conozco ese maullido, es el que hace cuando cazó algo y lo trae de regalo pero aún esta "luchando" con la presa.
La escucho medio dormida y pienso que es una cucaracha pero al segundo cruza la cama velozmente, pasa por sobre mi cabeza y tira una taza de la mesita de luz. El estruendo me hace levantar de un salto y prender la luz pensando que es una torcacita. No sería la primera vez que termino juntando plumas regadas por toda la casa!. Miro debajo de la cama y ella graciosamente también pero después dirige la atención hacia la pared y allí la veo: una pequeña ranita huyendo despavorida hacia el techo y poniéndose a salvo bien arriba. Respiro aliviada y vuelvo a acostarme.
Pero Cata empecinada, se ubica a mi lado, a la altura de la cabeza, haciendo guardia para ver si en algún momento puede agarrarla. Imposible dormir así, me dí por vencida y me levanté. Ella se quedó con la mirada fija en el techo y en un estado de concentración que cualquiera envidiaría.
Cinco y cincuenta estaba regando el jardín, con sueño pero tranquila porque la pequeñita se había salvado.
Cuando mi compañero se levanta (increíblemente nunca se enteró de nada) me dice: - había una ranita muerta sobre las sábanas...
Será posible esta gata? me pregunto cómo la alcanzó?
Hoy sale una siesta hoy.
Fotografía: Angi Wallace (@angiwallacephotography)
"Nuestro día a día está lleno de momentos en los que la belleza oculta de la vida emerge a nuestra conciencia como un inesperado destello de luz." Kent Nerburn
Lo cotidiano tiene una belleza singular. Como la de ese instante irrepetible en el que justo dirigí la mirada hacia la ventana y sucedió la magia. Estamos invitados a estar presentes. Probemos y experimentemos, parar…, observar…, percibir…, en lo que es, en lo que sucede, en lo que se expresa, estemos donde estemos.
Entre las rendijas
la luz del foco
ilumina mi rostro.
A.M.A.
Tengo varios despertadores mañaneros. A veces suena uno, a veces otro:
Un gallo que canta en la lejanía. Se lo escucha medio disfónico pobre y creo que la vida en la ciudad le hizo perder la noción del amanecer. Ya no es muy confiable...
El barrendero que aprovecha "la fresca" y pasa cantando mientras trabaja y...
La que nunca falla, mi gata Catalina que te despierta para exigirte cuatro granitos. Cuatro, sí, para terminar de desbordar su platito de comida...
Y a vos? Quién o qué te despierta?
A.M.A.
Este mural está ubicado en San Francisco del Monte de Oro, San Luis. Ciudad llena de murales. Uno más lindo que otro. Mientras estuve por allí vacacionando (recomiendo por su tranquilidad y hermosura paisajística!!), este especialmente estaba en pleno proceso.
Gabi, una de las muralistas, me contó que por las tardecitas, cuando el sol aflojaba un poco, un grupo de personas amantes del arte y de su terruño, se reunían a pintar y embellecer el mural. Cada día un poquito más.
Fue un tiempo de risas, charlas, mate pasando de mano en mano, un tiempo colectivo...
El resultado del trabajo grupal está a la vista: precioso!
Un sentido homenaje a la Pacha que viene bastante vapuleada últimamente. Qué sirva esta belleza para la toma de conciencia: tenemos una sola tierra, qué vamos a hacer para cuidarla, cuál será nuestro granito de arena?
A.M.A.

"Si pusiéramos la décima parte de atención que pone el gato en el vuelo de una mosca, el mundo estaría salvado." Christian Bobin
Parada en el umbral
a punto de comenzar su día.
Atenta y relojeando
todo lo que se mueve a su alrededor.
Hoy no se siente muy bien
pero no pierde las mañas...
Adelante Cata!
el día te espera.
A.M.A.
Esta mañana me hice una escapada hasta lo de mi hija.
Mientras tomábamos unos mates se puso a preparar una salsa de tomate para el mediodía.
Yo la observaba en silencio mientras todos los ingredientes iban apareciendo sobre la mesada. Sus pequeñas manos, seguras y diligentes, se movían como dirigiendo una orquesta.
Que la cebolla primero, la zanahoria bien rallada junto al perejil y ajo picados, unos buenos tomates cubeteados y la carnecita que quedo del almuerzo del domingo para darle sabor...
Hace la salsa como la hago yo, pensé. No se lo dije pero me emocionó verla.
Hace la salsa como la hacía su abuela Cledia pero también parecida a la del abu Cacho.
Y algo de mi abuelo Federico también reconocí.
Algunas recetas van pasando de generación en generación y cada uno, poniéndole algo de su cosecha, las hace propia.
No probé la de mi hijo aún (espero su invitación) pero estoy segura que alguna reminiscencia de la que hace la madre y las abuelas hay.
Estas recetas, como pequeños tesoros, van pasando de uno a otro armando una gran red de recuerdos amorosos.
Hoy son mis hijos los cocineros, mañana será mi amada Naza, la que quizá nos deleite con su propia salsa de tomate.
"No es el universo el que necesita mejora, sino su modo de mirar." Nisargadatta
Ayer por la tarde, mientras el grupo de yoga transitaba la relajación final, mis ojos se deleitaron contemplando un zorzal.
En un charquito de agua que se formó en el jardín estuvo un buen rato dando saltitos como si jugara. Iba y venía en una especie de coreografía. Seguramente buscaba bichitos para alimentarse y bebía del agua estancada.
De a ratos aparecía un gorrión que revoloteaba a su alrededor aprovechando la tierra húmeda que removía el compañero pero, sin molestarse, cada uno seguía en lo suyo.
Incluso cuando Negrita asomó la cabeza desde su cucha y aún media dormida se acercó un poco, el zorzal continuó con su danza saltarina.
Los tres formando parte del mismo ecosistema (el pequeño/gran jardín) dándonos con su simple vivir lecciones sobre presencia e interconexión..agradecida.
A.M.A.
Fotografía: Marcos Bernareggi (@rusobernareggi)
Mundos invisibles cruzan en silencio nuestra realidad dejando huella todo el tiempo...
Te soñé anoche. Simplemente me escuchabas. Atentamente me escuchabas.
Hoy volviste cuando atravesando la plaza, durante un instante eterno y fugaz, el viento helado y el sol invernal hablaron de vos susurrando a mi oído. Te cobijé, delicado murmullo, pájaro, belleza, en lo profundo de mi corazón. Gracias!
Estás en el Amor...
A.M.A.
Duermevela...
entre ronquidos a mi izquierda y
Como un plumón,
liviano, casi ingrávido
somos invitados al vuelo.
Vuelo interior.
Como un plumón,
aparentemente frágil,
aceptamos nuestra vulnerabilidad
como punto de partida hacia la hondura.
Cómo un plumón,
que apareció engalanando el instante
y se llevó el viento más tarde,
nosotros, permeables a la Vida que nos sostiene y ama...
A.M.A.