Domingo:
cómo me gusta a la mañana escuchar y ver a los pájaros saludando al nuevo día que comienza...
al chingolo con su pequeño jopo,
a la torcaza y su arrullo que siempre me trae recuerdos de Córdoba,
al colibrí, pequeño, alegre, inquieto...no hay día que no se aparezca por la ventana del salón de yoga,
al hornero con su bello y perfecto nido engalanando los árboles,
al zorzal y su canto madrugador anunciando la primavera,
al benteveo con su pechito amarillo,
a la calandria, gran imitadora de sonidos,
y a las grandes parlanchinas del barrio, las cotorras, que siempre andan en grupo...
A todas esas bellas aves mi agradecimiento porque cada vez que mi mente
dispersa vuela, ellas con su canto y su presencia me traen de vuelta al
hogar.
domingo, 7 de octubre de 2018
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