Corolario de la clase:
sentadas espalda con espalda,
silencio y luz ténue.
Su respiración y la mía se entrelazaron al cabo de unos minutos.
Percibir al otro era la consigna.
Su nacimiento y dos claras vivencias de mi niñez aparecieron naturalmente.
Las palabras, luego, le dieron forma.
El cuerpo las guardaba y aguardaba pacientemente poder expresarlas.
Seguimos haciendo experiencia...agradecida.
A. M. A.
martes, 19 de septiembre de 2017
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