Contemplar el amanecer
ofreciendo una paleta infinita de colores.
Contemplar el amanecer
ofreciendo una paleta infinita de colores.
"Y la casa se llenó del olor a perfume..." Juan
Mi identidad es un perfume.
En algún momento el frasco que lo contiene se tiene que romper y rozar los lugares que transito, los seres con los que interactúo, las cosas que me acompañan.
En algún momento tiene que envolver a la comunidad...
Busco observarme gentilmente en cada actitud en donde muchas veces mido con cuentagotas la entrega para los demás y sobreabunda lo que es para mi.
Que el frasco se rompa y el Ser se transparente como perfume original y se entreteja con los demás aromas que lo conforman.
A. M. A.
Fotografía: Amelia Pardo
Los colores del amanecer
me invitan a una práctica contemplativa...
La graduación de rosas-naranjas-celestes
no deja de asombrarme cada día.
Por eso asomarme a ver el cielo amanecido
es mi primera actividad.
Cada mañana
un nuevo cuadro.
Cada mañana
el pintor se supera a sí mismo.
A. M. A.
Foto: Ellie Morgan
El camino...
largo o corto, quién sabe?
en espiral, nunca recto,
florido y hacia el cielo,
seco y muerto de sed,
mojado y resbalando,
con desniveles que desorientan,
camino confuso, a veces,
lleno de piedras para aceptar y aprender,
con yuyos para sacar,
y yuyos para sumar equilibrando.
Camino transitado
que transforma durante el proceso.
Como en la alquimia:
en etapas que nos cuecen y dan forma
para transparentar al Ser
escondido en el interior.
Caminando, no hay otra.
A. M. A.
La brisa de la mañana trae perfume a tierra mojada.
Me acerco a la ventana y comienza a llover despacito. La Negrita camina lento bajo esa lluvia sutil en una mezcla de disfrute y vejez. Y el jardín lanza un suspiro de alivio. ¡Es que fueron muchos días de calor. Demasiados!
Por aquí la lluvia llega como un bálsamo: limpia, refresca, riega y también como una invitación: a la lectura, al silencio, al descanso...
Y para vos, cómo es tu día de lluvia?
A. M. A.
El Todo se hizo niño
y se reveló ante pastores y sabios.
Desde siempre se nos dió un regalo, muchos lo abren siendo pequeños, otros jóvenes, algunos deciden hacerlo en la mediana edad, o en la vejez o quizá prefieren esperar a otra vida para desenvolverlo. El cuando es un misterio pero estoy segura que el momento en que sucede es el que corresponde. Ni antes ni después.
El regalo, que tan bien ilustra con un mural bien, bien grande, el artista Leon Keer; es el CORAZÓN.
Sin embargo, estos tiempos nos invitan con cierta urgencia a abrir el regalo. Recuerdo que Camilo Guerra hablaba ya en el 2004 de la aceleración de estos momentos y cuanta razón tenía.
Lo cierto es que conectar con nuestro corazones, abrirlo, es hoy cada vez más necesario. Fácil, no. Requiere de un proceso, de paciencia, de cuidado, de honestidad, de auto respeto para aprender a quitarnos la armadura que creamos tan diligentemente, como bien dice Pema Chodron.
Qué el 2021 no encuentre desenvolviendo este regalo sagrado (si no lo hicimos aún) para usarlo en cada acto pequeño y grande de nuestra vida.
El viento sopla fuerte, muy fuerte,
fuertísimo.
Se lleva todo.
Signo y símbolo de un nuevo comienzo.
La estrella de Belén,
hacia el oeste,
con fuerza viene
removiendo viejas estructuras.
Proceso doloroso, sí!
En este tiempo sin tiempo
el camino del corazón asoma.
A. M. A.
Fotografía: Franco Sc
Cuando regando el jardín
la pregunta surge:
¿Quién riega a quién,
yo a él
o
él a mí?
el silencio responde desde su hondura
y allí la señal y la certeza.
A. M. A.
Tenemos en Burzaco muchos tilos. Al verlos los imagino como grandes amigos, como sabios benefactores: nos regalan sombra, cobijo, bienestar y tienen infinidad de propiedades (la flor, la corteza, el aceite esencial, el elixir...)