Desde el interior
busca abrazar al sol.
Abre la belleza.
A.M.A.
Volvió a florecer el cactus de San Pedro.
Esta madrugada dos flores seguían bien abiertas.
Una apuntaba al este y otra al oeste.
Las rodeaban algunos pimpollos
que durante los próximos días
alegrarán el jardín.
Qué tiene de singular esto que cuento?
es la primera vez que una flor abre mirando hacia el este.
Como si quisiera balancear tanta mirada extremista,
esa que solo ve una parte únicamente
y olvida el resto. O lo ignora.
La mirada blanco/negro que niega los grises.
O no los ve aún.
Esa flor mirando al este me invita,
nos invita,
a experienciar toda la paleta de colores,
todos los puntos cardinales,
como parte de algo mayor que los contiene.
No, no es fácil pero no crees que vale la pena?
Hoy es un día palíndromo: 22 02 2022
Lo habías notado?
A.M.A.
Salgo de mañana a fotografiar el pequeño gran jardín. Saco muchas fotos y generalmente al mirarlas en la computadora elijo solo una o dos.
En estos días unas flores blancas inundaron los canteros (como siempre, desconozco el nombre) dándole al jardín un toque especial.
Esta es la foto que más me gustó. El Buda al final del camino...
Cuando realmente "veo" la foto comienzo a notar algunos detalles:
- el camino irregular, con baldosas más hacia la izquierda o derecha, arriba o abajo.
- el arbusto del fondo que necesitó de una poda urgente porque se llenó de falsos claveles que lo estaban consumiendo.
- las flores blancas alegrando el caminito y alentando a transitarlo.
- las cintas argentinas que cada tanto, por invasoras, necesitan que las talle cual escultora.
- las ramas del ginkgo que asoman a la derecha de la foto y que este año debido a la ola de calor perdió muchísimas hojas y está intentando recuperarse.
- un sector del pasto que se niega a crecer porque prioriza ser el baño de la Negrita y otro de un verde intenso que no deja de crecer.
- la inclinación del cactus buscando el sol y, en el otro extremo, la media sombra tapando las ventanas para moderar sus rayos.
- la pava de hierro un convite al descanso y la contemplación.
- y hay más, mucho más seguramente, pero finalizo con el Buda y esa sonrisa divina tipo Mona Lisa como una invitación a aceptar lo que Es y a actuar en consecuencia.
Ahora que lo pienso no sé si es el caminito del jardín o el camino de la Vida y sus infinitas posibilidades...
A.M.A.
"Durante mi trabajo en el jardín me he enriquecido de tiempo. El jardín para el que se trabaja devuelve mucho. Me da ser y tiempo. La espera incierta, la paciencia necesaria, el lento crecimiento, engendran un sentido especial del tiempo." Byung-Chul Han "Loa a la tierra. Un viaje al jardín"
El frescor de esta mañana primaveral me envuelve como amoroso manto mientras recorro el jardín. Descubro con alegría nuevos pimpollos en el cactus y me asombran los primeros retoños de esa crasa viejita, viejita. Cuando miro hacia el pasillo observo a un grupo de hormigas trasnochadas llevarse las últimas hojas de esa plantita que tanto me gustaba. Entiendo su necesidad de alimento pero...
La Negra me mira insistente desde la cucha (quiere una tostada, como todas las mañanas) y Catalina aparece con una cucaracha en la boca que deja rápidamente a mis pies y sale al trote (vaya a saber que vio!)
Apenas abro la canilla para que el regador comience a funcionar escucho a los zorzales que revolotean ansiosos esperando que me aleje un poco para acercarse a beber así que me siento en el banco quietecita para darles el tiempo que necesitan y para respirar lenta y profundamente como si fuera la primer inspiración y exhalación de mi vida...
A.M.A.
.
"...lo cotidiano se vuelve mágico"*
Leo por allí que un viejo maestro de la tribu wichi enseñaba que “los pájaros del bosque no cantan al amanecer. Cantan para que amanezca." Pienso en mi propio canto (lo conozco?) y en el tuyo (lo conocés?) y en la invitación diaria a encontrar el "nuestro" para formar parte de un nuevo amanecer...
A.M.A.
Vuelvo en bicicleta.
Tarde de primavera
Te invito un mate...ese que llega después de regar el jardín que sediento esperaba unas gotas vivificantes.
Ese que acompaña para realizar una nueva recorrida, ahora más atenta, por los canteros y macetas mimoseando las plantitas que sufrieron muy mucho el calor de estos días.
Te invito un mate para sentirnos cerca, para respirar juntos en esta mañana de sol y compartir el comienzo de un nuevo día...otra invitación a la Vida.
A.M.A.
Regaba en silencio
y se detuvo frente a mi.
Me miró y entendí que tenía sed.
Me quedé quietísima
casi sin respirar,
para que no se asuste.
Fueron diez o quinces segundos?
no sé. El tiempo se detuvo.
Inundé el macetero
pero...quien me quita el placer de estar frente a frente
con el picaflor?
A.M.A.
Fotografía: jagar41_Juan Antonio
Comenzar el día con una sencilla secuencia de yoga.
Aceptar la invitación a explorarnos, sentirnos, reconocernos, tratarnos gentilmente.
Pausadamente.
Incorporar de a poco inspiraciones y exhalaciones cada vez más profundas. Por nariz. Buscando movilizar el abdomen, el diafragma, el ombligo, para que la respiración sea masaje, sea descarga, sea alivio. Pero sobre todo sea presencia.
Percibir como, mientras transcurren los minutos, cada músculo, cada órgano, cada articulación responde a la propuesta. Comprender el límite de hoy: es hasta acá...
Y aceptar, sí, aceptar lo que va surgiendo a cada instante: desde lo físico, desde lo emocional, desde lo mental.
Darnos el permiso del descanso final. Unos minutos. Y si nos parece, terminar anotando en un papel, una frase, algunas palabras sueltas sobre lo que nos generó este tiempo sin tiempo...
Yoga! seguimos caminando
A. M. A.
Acuarela Naama Ben Daat
"Abren al sol sus alas
los cormoranes
la cigüeñela,
en su pico, brillantes
tres gotas de agua." (Marga Alcalá)
Jueves...hoy es día de yoga completo, de la mañana a la nochecita. Me levanto temprano y al acercarme a la cocina un rayo atravesó la ventana iluminando mi rostro. Y creo que fue el único del día porque a los pocos minutos se nubló completamente. Pero fue suficiente.
Comenzar la jornada sintiendo la alegría y el mimo del sol es un lujo que agradezco a diario. Es en esos simples instantes en donde encuentro la belleza y perfección de la Vida.
A. M. A.
«Mi abuela, mientras me enseñaba a bordar, me hablaba de la vida como un tapiz infinito del que desconocíamos absolutamente todo. Decía que los hilos se enlazaban de tal modo, que se entendía el conjunto a través de las generaciones» Vita Martinez