Cielo celeste,
escarapela en mi pecho.
Patria en el corazón.
A. M. A.
Tímido sol.
Suave pashmina dorada
que nos arropa.
Desfila la tarde
tras la amplia ventana.
Frío otoñal.
A. M. A.
¿No sienten que en algunos momentos estamos como parados en "la orilla del mundo"? tristeza, malhumor, miedos, muertes violentas en todo el planeta, injusticia social, hipersensibilidad...y más seguramente. En el borde del mundo nos sentimos caer tantas veces!!
Y sí, estos son tiempos complejos. Pero esa complejidad esconde una invitación: ir hacia la hondura de uno mismo una y otra vez. Allí nos encontraremos todos. Gran desafío!
Comparto la reflexión de F. Libertun para que nos acompañe en este tramo del camino:
"...Recibo todo, a pesar de no ser lo deseable y esperado, incluso esta mezcla de estados en los que las emociones vuelan a gran velocidad. A veces triste y otras feliz. Apreciando la belleza de la vida, entre luces y sombras elijo caminar todos los pasos a la luz."
Arte: Anna Berezovskaya "La orilla del mundo"
Hay momentos en que la humanidad se ve como dentro de un paisaje nebuloso, pareciera que el sol no va a salir nunca: confusión, violencia física y verbal, egos enormemente agrandados y sumamente egoístas. La noción de comunidad se desdibuja sobre los individualismos exacerbados. Tristeza, dolor, angustia.
Contemplar el amanecer
ofreciendo una paleta infinita de colores.
"Y la casa se llenó del olor a perfume..." Juan
Mi identidad es un perfume.
En algún momento el frasco que lo contiene se tiene que romper y rozar los lugares que transito, los seres con los que interactúo, las cosas que me acompañan.
En algún momento tiene que envolver a la comunidad...
Busco observarme gentilmente en cada actitud en donde muchas veces mido con cuentagotas la entrega para los demás y sobreabunda lo que es para mi.
Que el frasco se rompa y el Ser se transparente como perfume original y se entreteja con los demás aromas que lo conforman.
A. M. A.
Fotografía: Amelia Pardo
Los colores del amanecer
me invitan a una práctica contemplativa...
La graduación de rosas-naranjas-celestes
no deja de asombrarme cada día.
Por eso asomarme a ver el cielo amanecido
es mi primera actividad.
Cada mañana
un nuevo cuadro.
Cada mañana
el pintor se supera a sí mismo.
A. M. A.
Foto: Ellie Morgan
El camino...
largo o corto, quién sabe?
en espiral, nunca recto,
florido y hacia el cielo,
seco y muerto de sed,
mojado y resbalando,
con desniveles que desorientan,
camino confuso, a veces,
lleno de piedras para aceptar y aprender,
con yuyos para sacar,
y yuyos para sumar equilibrando.
Camino transitado
que transforma durante el proceso.
Como en la alquimia:
en etapas que nos cuecen y dan forma
para transparentar al Ser
escondido en el interior.
Caminando, no hay otra.
A. M. A.
La brisa de la mañana trae perfume a tierra mojada.
Me acerco a la ventana y comienza a llover despacito. La Negrita camina lento bajo esa lluvia sutil en una mezcla de disfrute y vejez. Y el jardín lanza un suspiro de alivio. ¡Es que fueron muchos días de calor. Demasiados!
Por aquí la lluvia llega como un bálsamo: limpia, refresca, riega y también como una invitación: a la lectura, al silencio, al descanso...
Y para vos, cómo es tu día de lluvia?
A. M. A.
El Todo se hizo niño
y se reveló ante pastores y sabios.